Bueno, no fue Aina Calvo, sino la madre de Diego Salvà, el guardia civil asesinado por ETA el pasado verano. Pero ya se sabe: no dejes que la realidad estropee un buen titular.
A las 18.30 de la tarde del viernes, Cort volvió a brillar en la noche al son de una banda tocando temas navideños. Las autoridades dieron oficialmente la bienvenida a la Navidad (nadie diría que hay crisis, tanto económica como institucional). Así que ya sabéis, estáis condenados a amaros los unos a los otros hasta el día 7 de enero, día en el que volverán a apagarse. Si después de Reyes queréis seguir amándoos, allá vosotros. Yo por mi parte me reservo el derecho de seguir odiando a Ramoncín y, desde ahora, también a Rosario.
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